Destinados a volverse a encontrar

Había una vez, en un pequeño pueblo latino dos almas: Sofía, una joven soñadora con una pasión por la escritura y Elias, un extranjero en busca de nuevas experiencias. Años atrás, en un día lluvioso ambos se cruzaron en una librería. Sofía, sumergida en un libro de poesía no notó a Elias quien buscaba una novela de aventuras. Sus miradas se encontraron por un instante pero el destino aún no estaba listo para unirlos.

Con el tiempo Sofía decidió emprender un viaje a las montañas buscando inspiración para su escritura. Elias, un fotógrafo ávido de capturar la belleza del mundo eligió el mismo destino sin saber que sus caminos se volverían a entrelazar.

Una tarde, mientras Sofía contemplaba el paisaje Elias estaba tras su lente, buscando la toma perfecta. Al girar sus miradas se encontraron nuevamente y el universo pareció detenerse. Reconocieron en el otro una conexión inexplicable como si sus almas siempre hubieran estado destinadas a encontrarse.

Conversaron durante horas, compartiendo sueños risas y recuerdos de aquel primer encuentro. Ambos se dieron cuenta de que aunque la vida los había llevado por caminos diferentes siempre habían estado buscando respuestas en el amor que nunca supieron que existía.

Al final de su reencuentro Sofía y Elias comprendieron que a veces, la vida te lleva por senderos inesperados, pero el amor verdadero siempre encuentra la manera de reunirte con tu otra mitad. La moraleja quedó clara: El destino tiene su propio plan y lo que está escrito en el corazón tarde o temprano se encuentra.

Dra. Alice Arce Aguilera

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