Ecos de un Amor





En la brisa suave de un atardecer
susurros de un amor que nunca pudo florecer.  
Tus ojos luceros que iluminaron mi andar  
reflejan un mundo donde el alma puede soñar.

Cada risa compartida, cada mirada furtiva,  
se siente como un eco, una llama que no se apaga.  
Los paseos bajo el sol, tus manos en las mías,  
un instante eterno un susurro de alegrías.

Las promesas hechas en la calidez de la noche
dibujan un futuro que el destino despoche.  
Pero el tiempo cruel ladrón se llevó nuestro ayer,  
dejando solo huellas de lo que pudo ser.

A veces, en el silencio te busco en el viento 
como un eco lejano que trae tu aliento.  
Las cartas que nunca envié, llenas de anhelos,  
hablan de un amor que desafía los cielos.

Cada lágrima que brota, un océano de dolor,  
un amor que perdura, pero que no encontró su voz.  
Aunque el tiempo se lleve lo que pudo ser,  
mi corazón guarda un rincón donde siempre vas a estar.

Y en cada canción que me abraza al escuchar,  
te encuentro de nuevo, como un sueño a despertar.  
Nuestra historia, un susurro en la eternidad,  
un amor que perdura más allá de la realidad.

Así en cada lágrima que nace del recuerdo,  
te llevo conmigo, en cada verso sincero.  
Aunque el mundo nos separe, y el silencio hable,  
en mi corazón, tu nombre siempre se grabe.

Y aunque el destino nos haya querido separar,  
mi amor por ti es un fuego que nunca dejará de arder.  
En cada rincón del alma, en cada suspiro,  
te llevo conmigo, amor mío, eterno y divino.



Dra. Alice Arce Aguilera

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