Roque, el Guardián que teje su camino


Desde la tierra fértil de la cordillera
donde el aire huele a historia y a verdor
nace un alma firme de estirpe guerrera,
un hijo de Piribebuy, con noble valor.
Con el sol en la espalda y la fe en la mirada
camina un hombre con paso seguro y tenaz
su uniforme es escudo, su misión sagrada
proteger y servir con justicia y con paz.

Pero más allá del deber que le llama
late un corazón que solo sabe amar
y en su aurora más pura la que lo inflama,
brilla la luz de su hija su eterno lugar.
Sus ojos se abren al verla sonreír
un tesoro preciado, su mayor bendición
en cada juego en cada nuevo vivir
encuentra la fuerza la dulce canción.

El deporte es su escape su vigor su aliento
la cancha, el campo el sendero a explorar
donde el cuerpo se entrega al puro movimiento
y el espíritu encuentra un nuevo lugar.
Ya sea la pelota rodando la carrera veloz,
o el sudor que se funde con la tierra y el sol
en cada esfuerzo se escucha su voz
la de un hombre que busca su propio destino en cada acción.

De Piribebuy lleva el alma en la sangre,
la historia de un pueblo que nunca se rindió
la fuerza de la tierra el eco del hambre
de un destino que el tiempo aún no escribió.
En cada patrullaje en cada amanecer
en la calma serena o la urgencia fatal
él busca respuestas, un nuevo saber
un camino que guíe su senda vital.

No es solo un oficial de policia  o un número en la ley
es padre, deportista, un soñador tenaz,
un hombre que se forja, que se siente arquitecto 
de su propia vida, buscando siempre su faz.
En cada desafío, en cada nuevo paso
desnuda su ser, su esencia interior
con la humildad del que conoce el fracaso
y la fuerza del que lucha con puro fervor.

En la noche estrellada bajo el cielo guaraní de su amado Paraguay,
piensa en su hija en el juego que vendrá,
en la meta esquiva en el futuro que vi
y en la huella que su vida dejará.

Es un hombre de principios de noble sentir
un guardián de la paz un alma en su andar
que en Piribebuy encontró su raíz,
y en cada paso su destino va a hallar.

Que la fuerza le acompañe en su noble tarea
que el amor de su hija sea su mayor faro
y que el deporte le brinde la idea
de un futuro brillante de un destino claro.
Porque en él reside la esencia de un ser
humano y valiente con alma de león tal como lo es la raza Paraguaya con el lema patriorco de vencer o morir.

Dra. Alice Arce Aguilera

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El Fotógrafo de Kaliningrado

Me ¿pregunto?

Querida Felicidad