Más Allá del Adiós
En la penumbra suave de la noche estrellada,
donde el susurro del viento acaricia mi piel,
te busco entre sombras, en la brisa callada,
tu risa resuena, un eco de miel.
No hay distancia que apague este amor que me abriga,
ni el tiempo que corra, ni el destino cruel,
pues en cada latido, en cada lágrima amiga,
te encuentro en mis sueños, en cada amanecer.
Recuerdos de tardes, de risas compartidas,
bajo cielos dorados, donde todo era paz,
cada instante vivido, cada mirada unida,
te llevo en mi alma, en mi andar fugaz.
Más allá del adiós, donde los recuerdos danzan,
tus ojos son faros que iluminan mi andar,
como un faro en la tormenta, tu amor me alcanza,
me envuelve en su abrazo, me invita a soñar.
Si la vida es un viaje, tú eres mi destino,
un camino de rosas que florece sin fin,
en cada despedida, en cada desatino,
te llevo conmigo, aunque no estés aquí.
Las noches son largas, pero en mi corazón,
tu voz es el canto que nunca se apaga,
en cada suspiro, en cada emoción,
te siento tan cerca, aunque el mundo se embriaga.
Y si el adiós llega, con su manto helado,
no temas, mi amor, que el amor no se va,
pues en cada recuerdo, en cada latido,
viviremos eternamente, más allá del adiós.
Las lágrimas caen, como lluvia en verano,
cada gota un susurro de lo que fue,
pero en esta tristeza, hay un amor tan humano,
que trasciende el dolor, que nunca se ve.
Pienso en las promesas que hicimos un día,
bajo el cielo estrellado, con la luna de testigo,
y aunque la vida nos separe en agonía,
llevaré tu esencia, mi amor, contigo.
Recorriendo senderos que nos vieron nacer,
donde el viento susurra secretos de amor,
cada paso que doy, te vuelve a traer,
como un río que fluye, como un eterno clamor.
Y en cada canción que el viento me canta,
en cada estrella que brilla en la oscuridad,
te siento a mi lado, aunque el tiempo quebranta,
nuestro amor es un fuego, una eternidad.
Así que guarda este amor, como un tesoro sagrado,
en las páginas del tiempo, en el cielo estelar,
porque aunque el destino nos tenga separados,
nuestros corazones siempre volverán a amar.
Así, en la distancia, en la tristeza profunda,
te prometo, mi amor, que jamás te olvidaré,
pues más allá del adiós, hay una vida fecunda,
donde el amor verdadero siempre volverá a renacer.
Dra. Alice Arce Aguilera
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