La Brisa que susurra







En la brisa que susurra, un eco del ayer,  
recorre mi memoria, tu rostro, tu querer.  
Un amor que fue llama, un fuego que encendió,  
pero el destino cruel, su curso desvió.

Las sendas se bifurcaron, los sueños se alejaron
y en la distancia amarga, nuestros caminos se quebraron.  
Hoy vuelves, como un ave que regresa al nido,  
pero el nido ya no existe, mi corazón ha partido.

No es falta de cariño, ni ausencia de emoción,  
es el tiempo que ha pasado, que impone su razón.  
Las heridas han sanado, las lágrimas secado,  
y en el alma se ha forjado un nuevo ser, un nuevo estado.

Las palabras que hoy dices, resuenan en el vacío,  
de un tiempo que se fue, de un anhelo ya sombrío.  
Intentamos revivirlo, buscar la chispa antigua,  
pero el fuego se ha extinguido, el recuerdo nos fatiga.

Es la melancolía dulce, de lo que pudo ser,  
la nostalgia de un abrazo, de un eterno placer.  
Pero la vida avanza, no se detiene al azar,  
y este amor, aunque hermoso, ya no tiene lugar.

Ya no es nuestro momento, ya no es nuestro cantar,  
solo queda el recuerdo, y la fuerza de aceptar.  
Que hay amores que marcan, que enseñan a vivir,  
pero que al volver, solo invitan a partir.

Dra. Alice Arce Aguilera

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