En el espejo de mi alma
En el espejo, un reflejo que antes dolía,
hoy se viste de fuerza, de pura armonía.
Ya no busco afuera la luz que me guía,
la encuentro en mi centro, en mi propia energía.
Hubo un tiempo de sombras, de dudas y miedos,
de anhelos prestados, de falsos enredos.
Pero el alma, paciente, tejió sus secretos,
y aprendió a florecer, rompiendo los pretextos.
Mis cicatrices cuentan historias de lucha,
de caídas y alzadas, de fe que me escucha.
Cada herida sanada, una lección que me nutre,
y me vuelven más sabia, más fuerte, más lúcida.
No necesito aplausos, ni el eco en la arena,
mi valor no se mide por lo que me llena
de miradas ajenas, de dulce condena.
Mi valor reside en ser quien soy, plena.
Amo mi sonrisa, la que nace del alma,
mis imperfecciones, que me dan calma.
Amo mi voz, que resuena sin traba,
y mi cuerpo, mi templo, que la vida me labra.
Soy dueña de mis pasos, de mi propio destino,
un camino que trazo con trazo genuino.
Me abrazo fuerte, me cuido, me mimo,
y en este amor propio, me encuentro y redimo.
Que arda mi fuego, que brille mi esencia,
libre, completa, con total presencia.
Este amor que me habita, es mi gran complacencia,
la más bella aventura, mi fiel adherencia.
Dra. Alice Arce Aguilera

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