En cada melodia del alma




Había una vez, en un rincón del mundo donde la música llenaba cada espacio, una joven llamada Alissa. Su corazón latía al ritmo de las melodías que su gran amor, un talentoso músico, tocaba con pasión. Él era su poeta, el artista que había hecho vibrar su alma con cada acorde y letra, y que la había enamorado desde el primer momento en que sus miradas se cruzaron.

Recordaba con nostalgia aquellos días en los que él le cantaba bajo la luz de la luna, creando un mundo solo para ellos. Cada canción que interpretaba parecía estar escrita solo para ella, y una de ellas había sido la más especial: la que le dedicó para pedirle que fuera su novia. Con el corazón lleno de emoción, Alissa aceptó, prometiendo un amor eterno.

Sin embargo, como en los K-Dramas que tanto disfrutaba ver, la vida les llevó por caminos diferentes. La distancia se hizo presente cuando él decidió mudarse a Estados Unidos para seguir sus sueños musicales. Alissa lo dejó partir, creyendo que era lo mejor para ambos. Pero a medida que pasaron los años, el vacío de su ausencia se hizo más pesado. Aunque él había encontrado la felicidad y formado una hermosa familia, su recuerdo seguía vivo en el corazón de Alissa.

Cada vez que veía una escena romántica en un K-Drama donde el protagonista hacía sacrificios por su amada, no podía evitar compararlo con su propio amor del pasado. “Si fuera mi poeta,” pensaba con melancolía, “jamás me diría esto”. La dulzura de sus recuerdos se mezclaba con la tristeza de lo que pudo haber sido. A veces lloraba al recordar las risas compartidas y las promesas no cumplidas.

Alissa sabía que debía dejar ir ese amor, pero era difícil. Las memorias eran como notas perdidas en una canción que nunca dejó de sonar en su mente. A pesar del tiempo y la distancia, siempre habría un rincón de su corazón reservado para él; un lugar donde los ecos de su música jamás se apagarían.

Y así pasaron los años, entre lágrimas y sonrisas, entre recuerdos dulces y el dolor de lo perdido. Pero Alissa entendió algo importante: aunque el amor no siempre sigue el camino que uno espera, siempre deja huellas imborrables en nuestra vida. Y aunque había dejado partir a su poeta, siempre lo llevaría consigo en cada nota de amor y en cada melodía del alma.

Dra. Alice Arce Aguilera

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