Falta de Tiempo





Dices que el reloj no perdona,  
que la vida te arrastra en su vaivén,  
pero en tus ojos hay una sombra,  
una chispa que se apaga también.

Las horas se escapan como arena,  
y en tu agenda no hay espacio para mí,  
mientras el silencio se vuelve cadena,  
y el eco de tu voz se aleja sutil.

Te veo correr entre obligaciones,  
con sonrisas prestadas y pasos fugaces.  
Pero en cada excusa hay un par de razones,  
una falta de interés que ya no disfraza.

El tiempo es un río que fluye sin prisa,  
y en su corriente, los sueños se van.  
Pero lo que duele no es la falta precisa,  
sino el vacío que queda al mirar atrás.

Recuerdos de risas que ahora son ecos,  
de momentos compartidos que fueron verdad.  
Y aunque digas que el tiempo es tu peso,  
siento en tus gestos una fría claridad.

No es solo el reloj lo que nos separa,  
es un susurro que se ha vuelto gris.  
Es un amor que languidece y se dispara,  
bajo la máscara del “no puedo hoy” así.

Así seguimos, en esta danza incierta,  
tú con tus prisas y yo con mi esperar.  
Pero sé que en el fondo hay una puerta abierta,  
si tan solo decidieras regresar.



Dra. Alice Arce Aguilera

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