Aquel Chico del Gym






Desde la distancia, te observo entrenar,  
con disciplina y esfuerzo, siempre listo a brillar.  
Tu mirada enfocada, tu cuerpo en acción,  
cada repetición es un canto a la dedicación.
 
Las medias graciosas que siempre llevas puestas,  
son reflejo de tu esencia, de risas honestas.

Tu carita bonita ilumina el lugar,  
y en mi corazón late un deseo de encarar.  
Con cada ejercicio, me inspiras a seguir,  
a luchar por mis metas y nunca desistir.

Quizás un día encuentre el valor de hablarte,  
de dejar a un lado este miedo que me parte.  
Porque en este gimnasio, donde el sudor se siente,  
hay más que músculos; hay sueños latentes.

Así que aquí estoy, con este verso sincero,  
deseando que sepas que me inspiras a entrenar.  
Aunque sea desde lejos, mi admiración se eleva,  
por aquel chico del gym de mirada penetrante y sonrisa radiante

Dra. Alice Arce Aguilera

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