Miradas Sin Rumbo
En la ciudad bulliciosa, donde el tiempo se detiene,
hay miradas perdidas que el viento sostiene.
Ojos que vagan, buscando un destino,
historias calladas, sueños en el camino.
Son rostros cansados, de pasos errantes,
caminan sin rumbo, entre sombras distantes.
La tristeza se asoma en sus miradas vacías,
y el peso del mundo se siente en sus días.
Pero en medio del caos, una chispa resplandece,
un destello de vida que nunca se estremece.
Porque aunque estén perdidos, aún hay esperanza,
en cada mirada se esconde una danza.
Danza de sueños que aún no han florecido,
de amores que esperan ser redescubiertos.
Cada parpadeo es un susurro divino,
una promesa de luz en el camino.
Mira bien esos ojos que parecen cansados,
hay historias de lucha y corazones anhelados.
Aunque hoy parezca que todo está gris,
el mañana se asoma con su dulce matiz.
Así que no temas si sientes que no hay rumbo,
las estrellas titilan incluso en el más profundo.
Las miradas sin rumbo pueden hallar su sendero,
pues cada paso incierto puede ser un aguacero.
Un aguacero de sueños que lavan las penas,
que traen la esperanza como suaves cadenas.
Así que levanta la vista y observa con fe,
las miradas sin rumbo también saben renacer.
Dra. Alice Arce Aguilera
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