A mi querida yo del pasado
Querida yo del ayer, con sueños en tu andar,
te escribo desde el presente, con amor y sin pesar.
Eras una chispa viva, llena de curiosidad,
con mil preguntas en el alma y ansias de volar.
Recuerdo tus risas suaves, tus lágrimas también,
las dudas que te asaltaban, los miedos que eran cien.
Pero también tu valentía, tu fuerza para luchar, el liderazgo que desde pequeña desarrollaste, haciendote delegada desde la escuela
cada paso que tomabas te enseñó a soñar.
Agradezco tus tropiezos, tus lecciones del dolor,
pues forjaron la persona que hoy vive con fervor.
Te miro con cariño, con respeto y compasión,
por cada instante vivido, por cada decisión.
Eras un alma valiente, buscando su verdad, siempre amabas la libertad porque tu alma era libre pero rebelde a la vez
y aunque a veces dudabas, nunca dejaste de amar.
Hoy celebro tu historia, tus logros y tu andar,
mi querida yo del pasado, siempre vas a brillar.
Así que sigue sonriendo, porque aquí estás tú,
en cada recuerdo bello y en todo lo que eres tú.
Te abrazo con ternura y gratitud sincera,
por ser la base firme de esta vida tan entera.
Dra. Alice Arce Aguilera

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